Cuando uno va caminando por la vida, a pesar de los años y experiencias vividas, uno se pregunta finalmente en algún punto de todo lo que ha experimentado y disfrutado: "¿qué es el amor?". No me limitaré a tratar de contestar dicha pregunta, porque yo mismo he sentido la necesidad de contestarla y la he sufrido, y digo sufrir por el simple hecho de no saber que responderme a mi mismo; por no poder darme un pretexto, el cual ciertamente no aceptaría; y de igual modo, por estar sintiendo como dicho cuestionamiento taladra constantemente mi mente y mis sentidos al no tener una razón para detenerme en dicha búsqueda, en dicha vida, en dicho sentir.Y no me refiero al sentimiento 'hollywoodense' del que todos piensan que representa al amor en su máxima expresión, donde una pareja de individuos deciden entrelazar sus vidas al azar. No se menosprecia dicho sentimiento, que sé que existe de igual modo en la vida cotidiana, pero es que ¿acaso no hay otra forma en la que al amor pueda expresarse? ¿Es que yo como persona individual no puedo amar sin estar acompañado por más personas? ¿No puedo amar mi mundo? ¿No puedo amarme a mi mismo? ¿No puedo amar acciones y resultados? ¿No puedo amar lo que he ido construyendo o lo que otros construyen? ¿No puedo amar entonces todo aquello que me motiva a no darme por vencido en esta búsqueda que he decidido emprender?
Enfocándonos en un sentido meramente individual, y no por eso egoísta, podríamos tratar de definir ese amor como todo aquello que nos motiva a ser mejores para conseguir lo que soñamos o queremos; ello que nos hace dar ese esfuerzo extra para ver lo que deseamos como sustancia, no solo como un deseo. ¿Es acaso eso amor? Si así lo es, detesto ese sentimiento humano que ha pasado sobre el amor de otras personas, sobre los anhelos de los que posiblemente no tienen los recursos y medios para alcanzar sus deseos. Este mundo definitivamente no tiene amor, o más bien, no está construido con amor. Si así fuera no habría pobreza, desigualdad, discriminación, crímenes, devastación, clases sociales, corrupción y cuanta barbarie humana pudiera describir o imaginar. Este mundo no fue construido para el amor.
Dichas carencias en la estructura que estamos viviendo nos hacen ver el defecto conceptual de un amor tal vez mal ideado o hasta cierto punto utópico, porque el amor por sí mismo, que viene a ser la realización individual en todos los aspectos, no puede subsistir en esta realidad humana llena de codicias, en dónde sólo unos cuantos pueden sustancializar sus anhelos. Es entonces necesario realizar un planteamiento diferente, evolucionar a un amor realmente humano y que pueda ser adaptado a todos los individuos.
Con esta necesidad de un amor verdadero y que sea adaptable a cada persona que así lo quiera, nos preguntamos ahora si realmente todo lo que deseamos y que nos puede llevar a un punto de plenitud es realmente necesario. Es este un punto clave para poder conceptualizar una idea de un amor verdadero y consistente y que pueda ser disfrutado en vida, un amor necesario y basado en hechos realmente necesarios.
¿Daría más felicidad algo que complemente la vida o algo que realmente dé una vida? Para poder encontrar una definición que pueda habituarse a ese amor evolucionado que pueda disfrutar toda persona tenemos que entender finalmente la necesidad como algo vital, algo que no debe hacernos falta en ningun momento; ya que de lo contrario puede mermar la vida. Es así como nos damos cuenta de que muchas necesidades son realmente generadas por el mismo medio en el cual el privilegio de la información ha encontrado una forma de abusar y jugar con la ignorancia generalizada en cuanto las mismas. Y nuevamente esa necesidad de amor es envuelta con simples trucos que desvian toda la atencion hacia rubros generados para distraer a la debil y olvidada ignorancia. La verdadera generación de la felicidad no debe ser oculta, o distraida. Es en ese punto donde se debe recalcar la importancia de estar atentos a las verdaderas señales o caminos que nos lleven a la realización de sueños sustanciales y necesarios. Pero para ello, este amor debe desaferrarse de lo banal y superfluo, todo aquello que ha sido creado en el mundo que no ha sido construido para el amor. Es en este punto cuando dejamos de complementar la vida, ciertamente vacía, para darnos vida. Suena sencillo.
Sin olvidar la realidad que vivimos, es difícil poder fundar todas las bases para llevar a cabo esa vida de amor verdadero hacia todo lo que hacemos, ya que no es convenientes para el pseudo-amor de algunos o el aparente amor de otros y que generalmente, termina consumiendo el inmaduro amor de sus semejantes. ¿Acaso no hay alguien que vaya a defender su amor y su mundo? ¿No se dan cuenta que aquello que consumen es su fuente de felicidad?
¡Amor a la vida! ¡Amor por defender lo que es nuestro! ¡Amor a la lucha para lograrlo! ¡Amar y construir un mundo para el amor! Eso es lo que falta, querer vivir en amor. Saber que no solo debemos soñar con los ojos cerrados. Saber que la felicidad debe estar necesariamente al alcance de todo aquel que trabaje para construirla. ¿Acaso es tan difícil vivir esa evolución de amor tan necesaria en nuestras vidas? Al carajo todo estereotipo y banalidad en nuestras vidas, debemos estar conscientes de qué es lo que realmente creará significancia en nuestra realidad y que es lo generará trascendencia para una vida de amor verdadero en generaciones venideras.
La lucha por un amor verdadero, un amor posiblemente sin definición aún, merece la importancia y atención de todos los que realmente buscan una vida digna y que de igual modo, saben que tienen la obligación de transmitir esa dignidad hacia todos los seres con los que coexisten. Es en este punto que el amor individual puede ser compartido hacia el exterior del individuo para generar un amor colectivo realmente fundamentado en una libertad individual y trascendental, donde podemos hablar de un mundo realmente construido con amor.
La construcción comienza cuando cada quien decida quitarle la envoltura a la vida y descubrir que es lo que realmente vale la pena y que es lo que realmente puede dar sentido a todo aquello que hacemos. Es necesario aprender a amar la vida, pero una vida realmente que valga el esfuerzo y la dedicación a seguir luchando para ella. Hay que aprender a darle su lugar a las cosas y a no detenernos por obstaculos que no nos generen valor para alcanzar nuestro camino. Hay que aprender a vivir con verdadero amor la verdadera vida. ¡Carajo que si!


